Dar alegría al otro. -¿Por qué dar alegría es la mayor de las alegrías? Porque al hacerlo se da de golpe una alegría a los cincuenta impulsos de uno mismo. Bien pueden ser pequeñísimas alegrías individuales: pero si se ponen juntas sobre la palma de la mano, se tiene una mano más colmada que nunca,¡y lo mismo el corazón!
Friedrich Nietzsche - Aurora. Aforismo 422.

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