
La hipótesis cibernética es el nombre que el colectivo Tiqqun le da a uno de sus últimos escritos traducidos al español. En esta obra reflexiona y alerta sobre las mutaciones que se están dando en nuestro presente: "un mundo enteramente, organizado en red, transparente, conectado, dinaámico, auto-organizado, fluido".
Tiqqun da cuenta del desplazamiento de la racionalidad de gobierno liberal (hipótesis liberal) a una nueva racionalidad basada en la teoría cibernética (hipótesis cibernética); la primera tiene como base la razón y el interés; mientras que la segunda está centrada en el nuevo orden informacional. La cibernética relanza la hipótesis liberal, subrayando el papel de la autorregulación (ya descrito por Adam Smith en su famosa mano invisible), pero ahora con notables variaciones. En el liberalismo la autorregulación era de mercado, la cibernética en cambio habla de autorregulación en términos tecnológicos e informacionales.
La teoría cibernética consiste en la ciencia del gobierno y el control sobre la máquina y el animal, fundada por los científicos e ingenieros Norbert Wiener, Claude Shannon, Gregory Bateson y John Von Neumann. Su nombre viene del vocablo griego “Kubernesis”, que significa “piloto” o “regulador”, el cual dará origen al término gobierno.
Las tres claves para comprender esta teoría (siguiendo a Amador Fernández Savater) son:
– El orden (como disminución de la entropía). Gobernar el comportamiento de personas o máquinas exige mecanismos de control que aseguren el orden, contrarrestando la tendencia a la desorganización.
– La clave del gobierno (“conducir la conducta”) es la información. La información es estadística por naturaleza y se organiza según las reglas de la probabilidad. Conocer los patrones de conducta del presente nos permitirá predecir y guiar las acciones futuras.
– El control es, en definitiva, un problema de información y se consigue optimizando la comunicación entre las partes: el feedback (intercambio de información o realimentación ) es clave en la teoría cibernética.
Este nuevo entorno, al cual Tiqqun llama capitalismo cibernético sería: un mundo transparente, traducido íntegramente a información, donde cada gesto, cada servicio, cada decisión y cada proceso generan una masa de datos (Big Data), a procesar posteriormente por máquinas, algoritmos, reglas automáticas; una sociedad-red, donde toda relación se establece como feedback o interacción. En este sentido gobernar no sería tanto imponer o legislar, sino “coordinar racionalmente los flujos de informaciones y decisiones que se producen ‘espontáneamente’ en el cuerpo social”.
Como también sostendrá Camilo Rios (siguiendo a Manolo Rodríguez), se trata de un sistema descentralizado, una red de sistemas que se auto-organizan a partir de la dispersión de mecanismos de retroalimentación que nos hacen partícipes de las prácticas de gobierno que operan sobre nosotros mismos. Pensemos por ejemplo en Google, en Facebook; se trata siempre de monitorear la realidad, de recoger, procesar y conectar datos, de dar acceso y hacer de cada usuario un co-desarrollador. Cuanto más sepamos, más capacidad de gestión en tiempo real y más capacidad de anticipación tendremos. Gobernar es anticipación, es el gobierno de la probabilidad en función de la predictibilidad.
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